Úlceras por presión (UPP)

Las úlceras por presión (UPP), también conocidas como escaras o llagas, son lesiones que se producen en la piel o tejido inferior por permanecer en la misma posición durante largos periodos de tiempo.

 

El riesgo de padecer úlceras por presión es mayor en personas con movilidad reducida, personas que permanecen largos períodos de tiempo encamados o por personas en silla de ruedas que no pueden cambiar de posición.

Las escaras o úlceras por presión son lesiones en la piel y tejido inferior y se dan por el resultado de una presión prolongada sobre la piel.

 

Pueden aparecer escaras en los siguientes sitios en los que se recomienda mayor vigilancia:

  • La parte trasera y lados de la cabeza
  • Los omóplatos
  • La cadera
  • La espalda área lumbar o coxis
  • Los talones
  • Los tobillos
  • Piel detrás de las rodillas

Los signos de advertencia de las úlceras de decúbito o las úlceras por presión son:

  1. Cambios inusuales en el color o la textura de la piel
  2. Hinchazón
  3. Drenaje similar al pus
  4. Un área de la piel que se siente más fría o más caliente al tacto que otras áreas áreas sensibles

Las úlceras de decúbito pasan por distintos estados que se diferencian por su profundidad, severidad y otras características.

El grado de daño de la piel y los tejidos oscila desde una piel roja e intacta hasta una lesión profunda que afecta los músculos incluso hasta los huesos.

¿Cuáles serían los factores de riesgo?

El riesgo de desarrollar escaras es mayor si el paciente tiene dificultad para moverse y no puede cambiar de posición fácilmente.

Los factores de riesgo:

  • Inmovilidad. Esto puede deberse a una salud debilitada, a una lesión de la médula espinal y a otras causas.
  • Incontinencia. La piel se vuelve más vulnerable con la exposición prolongada a la orina y las heces.
  • Pérdida de la percepción sensorial. Las lesiones de la médula espinal, los trastornos neurológicos y otras afecciones pueden ocasionar una pérdida de la sensibilidad. La incapacidad para sentir dolor o malestar puede dar lugar a que no se tengan en cuenta las señales de advertencia y la necesidad de cambiar de posición.

Prevención de UPP:

  • Cambio de posición frecuente evitando el estrés en la piel.
  • El cuidado de la piel, limpieza, hidratación y pliegues secos
  • El mantenimiento de una buena nutrición y la ingesta de líquidos,
  • Ejercicios diario con apoyo de personal de enfermería o un especialista de la salud.

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